7 ene. 2011

¿Y para qué sigo aquí?

Me molesta bastante el hecho de estar incómodo en ocasiones con mi familia; más aun cuando el poco tiempo que voy a estar con mis padres lo aprovechan en reprochar mis acciones.
He aquí uno de los mayores motivos por el que quiero volver a Colonia.
Que sí, que son mis padres a fin de cuentas. Los que me han educado y los que, todavía y aunque en menor medida, lo siguen haciendo a base de consejos y recomendaciones. Y sinceramente, bastantes de ellos son generalmente acertados según la ocasión - aunque todavía me cueste aprovechar las mañanas -. Pero cuando opiniones y posturas propias, escudados en el amor que profesan, se convierten en reproches casi diarios hacia su segundo hijo, éste no puede sino sentirse harto impotente y con crecientes deseos de independizarse lo antes posible.
Si es que el "¡Mientras vivas en esta casa harás lo que se te diga!" y mi espíritu independiente gatuno son algo incompatibles. Entendimiento por ambas partes: he ahí la clave. (Basado en el amor puro)

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